Ambientación
El universo, una estructura compleja formada por diferentes porciones igual de complicadas y entrelazadas entre sí conformando una red con elementos tales como el espacio, tiempo, materia, energía y vida. No solo presenta una gran complejidad, sino también una inherente fragilidad, tal como la porcelana. La red ha comenzado ha comenzado a romperse y poco a poco las barreras entre universos se fracturan y la realidad se quiebra.¿El motivo? es simple, todo comenzó con un viaje en el tiempo, un joven dispuesto a resucitar al mejor guerrero de la historia en pos de cambiar su horrible futuro. Sumado a esto otra causa fue, una terrible batalla librada entre 2 poderosos seres que con golpes certeros y rápidos tal cual truenos amenazaban al universo. El futuro del planeta Tierra quedó en manos de un Saiyan destinado a luchar contra un monstruo creado desde el inicio de los tiempos con un único fin destruir.

Goku venció y la paz regresó durante mucho tiempo, sin embargo, un ser desconocido y procedente de otro universo se percató de las fracturas producidas como consecuencia de las peleas y ha comenzado a manipular y a reescribir la realidad pacientemente a su beneficio con el fin de reescribir la historia y cambiarla con la intención de acumular más poder. Actualmente nos ubicamos en el año 758 en un Dragón Ball World igual al de nuestra serie de la infancia al mismo tiempo que totalmente distinto debido a unas anomalías que han aparecido y han producido nuevos cambios significativos en la historia original.

Dragon Ball Alternative Universe Time es un mundo original y realista de nuestra clásica serie, una tierra desigual donde las actividades político-económicas se concentran en las grandes ciudades donde las industrias farmaceúticas y la tecnología avanzada son parte del estilo de vida de la sociedad donde en las urbes el orden público es positivo, por otro lado, en las zonas rurales la situación es lo contrario las desigualdades económicas son tan grandes que hay regiones donde los hospitales y las escuelas no existen, el orden público es bajo y la corrupción y pobreza agitan estas zonas dominadas en ocasiones por bandas criminales y la principal economía de estas zonas es el sector primario.

Un mundo donde la tecnología crece de forma exponencial, al mismo tiempo que de forma paralela la existencia de elementos sobrenaturales y mágicos existe y se desarrolla también a una importante velocidad, la cultura terrestre ha asimilado la coexistencia contradictoria y próspera de ambos lados.Debido a esto el gobierno ha decidido crear una organización gurbenamental de defensa apoyada por capital público-privado, encargada de la protección del planeta utilizando los medios necesarios para prevenir y eliminar las amenazas. Los cuerpos policiacos y militares encargados de la defensa terrestre están armados adecuadamente disponiendo de medios tecnológicamente muy avanzados y su nivel va creciendo gracias a las investigaciones realizadas por parte del Estado y las empresas. El Planeta Tierra de Alternative Time no solo es un mundo lleno de incoherencias y desigualdades propias de la serie, sino también un mundo donde existen múltiples universos y dimensiones alternativos que también se han visto afectados por las anomalías que están ocurriendo.
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Ecos del Pasado (Fic)

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Ecos del Pasado (Fic)

Mensaje por Ace el Mar Nov 21, 2017 5:16 pm

Año 370
Ace es ingresado en la Academia de la Élite donde debe aprender el manejo del Ki, a luchar cuerpo a cuerpo y así mismo aprender a los asuntos de la corte junto con otros niños de la nobleza. En solo unos días hace un amigo, Pepim. Sin embargo el que ambos sean de lejos los mejores en la clase causa la irritación de sus compañeros, en especial hacia Ace por su llamativo color de cabello.


Respiro profundamente, conto en silencio hasta 10 y exhalo. Volvió a respirar con fuerza mientras volvía a su cuenta silenciosa.
Sintió como el suelo se apartaba bajo sus pies y que la distancia de las plantas de sus pies descalzos era mayor a la del suelo. Abrió los ojos, y miro a la pared-espejo. Estaba erguido, con sus pies colgando suavemente sin ser sostenido por nada o nadie, pues flotaba suavemente, a 4 palmos del suelo.
Ace, era un niño de la raza Saiyajin, los guerreros más temibles y poderosos de la galaxia. Tenía una constitución robusta, de brazos y piernas fuertes, su piel caucásica ligeramente rosada y su llameante cabello naranja-rojizo corto con un mechón que le caía sobre su ojo izquierdo, le habían resaltar de los otros 3 niños.
Raban era bajo, gordo de cabello negro en corte de tazón. Estaba bañado en sudor y la expresión de su cara era como si hubiera comido algo muy picante y se estuviera conteniendo para no expresarlo, por lo que su expresión era un tanto cómica. Sus pies estaban firmemente plantados en el suelo.
Hinoc era el más alto y pese a que todos tenían 7 años, Hinoc era notablemente fornido y delgado a la vez, de ese modo podía decirse que tenía un cuerpo magro, pero su rostro huesudo y su cabello castaño peinado en rastas no favorecía su aspecto. Hinoc flotaba apenas a 1 palmo del suelo, y el tic que parecía tener en su mejilla indicaba que estaba fallando en concentrarse.
Zanah en cambio estaba elevada a casi la misma altura de Ace; aunque era obvio que le costaba mantener el ritmo que Ace fácilmente tenia. Zanah era la única niña y su cabellera castaña clara caía como una perfecta cascada recta por su espalda. La niña podía decirse era bonita, pero su expresión a asco arruinaban su glamurosa expresión.
Solo un vistazo basto para que Ace se diera cuenta de que Zanah estaba irritada porque él estuviera aprendiendo y obteniendo mejores resultados que ella.

En la academia, los niños eran entrenados en grupos de 5, Pepim era otro niño, pero sus padres habían salido a un viaje y el niño viajo con ellos, por ese motivo estaba ausente. Ace notaba su ausencia, pues era el único de sus condiscípulos con el que se llevaba bien; e incluso podía llamarlo un amigo. Tal vez porque Ace, había dado la cara por Pepim un par de veces, cuando los bullyings se metían con él. Lo cual era raro, el llameante cabello naranja de Ace y su estatus, era el motivo para que muchos niños de la academia –ajenos o no a su aula– se metieran con él.
Todos los niños, usaban como uniforme un traje de compresión azul, botas y guantes a juego con una pechera con protectores para los costados de las piernas, aunque el uniforme variaba en los entrenamientos.
En ocasiones el traje consistía en un short tan corto que parecía una pieza de ropa interior, y dejaba los muslos al descubierto, botas largas que cubrían hasta las rotulas, guantes y sobre el pecho desnudo un peto sin hombreras. Otro de los uniformes, para “combates marinos” la prenda era literalmente un leotardo sin mangas que incluía un casco-mascara que cubría la nariz y boca, con una pechera, guantes y botas cortas. A Ace le avergonzaba usar este uniforme.
En esta ocasión todos los niños usaban solo un pantalón. Mientras que Zanah usaba un short corto y una blusa sin mangas, que resaltaba su figura femenina, nadie dudaba de que Zanah sería una belleza en un futuro.
Ace suspiro y se concentró de nuevo.
El Ki palpito en su pecho desnudo, a la altura de su corazón y permitió que la energía de su Ki recorriera su cuerpo, desde la altura del ombligo,  la boca del estómago, de este a la altura de los pulmones, después sintió un punto cálido en su propio corazón y como llego a su nuez. Cuando sintió un cálido “ardor” en su cerebro.
–Debo elévate un poco… más…  -pensó mientras corregía su respiración y permitía que el calor de su Ki, recorriera su cuerpo. Cerró los ojos, respiro hondo y sintió que se elevaba un poco más. Debía de mantener su concentración, exhalo, cuando abrió sus ojos grises se percató con satisfacción, que estaba a 1 metro del suelo. Muy por encima de los otros niños.
Claro, no estaba estable, su cuerpo temblaba un poco y por instantes parecía elevarse un poco y después descendía unos centímetros para mantener de nuevo su altura, no era fácil, pero era por falta de práctica, sonrió ligeramente, y rápidamente se tragó la sonrisa, miro a sus compañeros, la mayoría tenía los ojos cerrados, solo Raban que había abierto los ojos se miraba en el espejo con expresión afligida. Pero el Instructor, Maese Pimen lo arruino todo.
–Muy bien, maese Ace. –alabo con su característica voz gruesa. Ace internamente gimió. Los otros niños lo miraron con odio.

–No esperaba menos del prodigio.
–Bien hecho, prodigio.
–Sí, felicidades.
Ace noto las miradas iracundas y envidiosas de sus compañeros. Los niños eran celosos y estaba seguro tratarían de hacerle pagar caro el elogio de su instructor. Sin embargo, mantuvo la vista en el espejo, mirándose a sí mismo a sus ojos grises.
Para sorpresa del mismo Ace, sintió como el calor en su cuerpo desaparecía y callo sobre sus pies, sin perder el equilibrio. Para empeorar las cosas, su instructor aplaudió un par de veces.
–Muy bien hecho, Maese Ace. Muy bien. –Dijo acercándose al joven pelirrojo. –No creo que sepan lo orgulloso que me siento de tener a tan jóvenes promesas como a mis pupilos. Por algo ustedes 5 pertenecen a las familias prestigiadas.
Ace miro a Zanah, no muy seguro si el quejido de desdén que creyó escuchar lo había emitido ella. Ciertamente, todos ellos: Ace, Zanah, Raban, Hinoc y Pepim eran de familias ricas e influyentes, aunque bien la familia de Pepim no era tan respetables o prominentes como la de Ace o Raban, pero eran, indudablemente más ricos.
Maese Ace, después de encender su Ki, debe mantenerlo, no por medio de la respiración como hizo hace unos momentos. Debe concentrar su poder en la espalda, en medio de los omoplatos. –Con su mano toco en la espalda de Ace el lugar en donde había indicado. –Escúchenme todos. Una vez se concentren en este punto, enfóquense en la cabeza, los hombros y el pecho. Lentamente permitan que su Ki cubra su cuerpo como si estuvieran cubriéndose con una manta. De ese modo, podrán…
Ante los 4 niños, el hombre bajo y ancho de vientre, calvo de piel clara y penetrante ojo negro, pues el derecho era un ojo cibernético lo que le daba a su apariencia un aire mortífero pese a su carácter bonachon; se elevó en el aire un par de metros. Si quería impresionar a los niños, entonces fallo, pues los saiyajins así como diversas especies alienígenas en el planeta Vegeta volaban todo el tiempo, y no era nada que no hubieran visto antes.

El instructor pareció percatarse de esto, pues tosió cubriéndose la boca con su mano enguantada, ocultando así un ligero rubor en sus mejillas. Iba a decir algo pero un pequeño pitido mecánico provino de la bocina en el aula, y un momento después una voz.
[color:a0d6=#gray]–Maese Pimen, preséntese con su clase en el anfiteatro principal. –No hubo más. El saiyajin adulto pareció desconcertado y con una señal silenciosa indico a los niños que lo siguieran.
Ace solo dio dos pasos cuando escucho la voz entre susurros de Hinoc a sus espaldas.
–¿Así que él prodigio estuvo besándole el trasero gordo al instructor? –fue su mofa y Raban a su lado hizo un sonido a besuqueos con la boca.
El niño pelirrojo no les respondió, aunque un rubor rosa encendido apareció en sus orejas. Cuando llegaron a una intersección del pasillo Ace gruño, otro instructor junto con sus 5 pupilos se unieron a ellos. 3 de los niños no tardaron ni 5 segundos en unirse a la befa.
–Gracias Zanah –Pensó Ace irritado al escuchar como ella hablaba con 2 niñas y como estas se reían disimuladamente. Mientras daba un par de pasos rápidos para avanzar entre ambos instructores que tenían una charla casual, sintió que su pie derecho pegaba con algo y una mano en su espalda que le dio un empujón rápido.
Un instante después reacciono estirando las manos, sintió como sus palmas tocaban el suelo, por un instante estuvo parado de manos, pero empujo sus piernas hacia adelante en movimiento circular, y dio de ese modo una pirueta hacia adelante, adelantándose con este movimiento acrobático 2 pasos, y quedando al lado de los dos instructores quienes se giraron para mirarlo.
–Buenos reflejos, Maese Ace. –felicito el instructor Pimen viendo a su alumno. –Sin duda eres el mejor discípulo que tengo.
–Cierre el pico. –pensó Ace, notando las miradas envidiosas a su espalda, no volvió para mirarlos pero sentía el calor de sus enfurecidas miradas. Por suerte abrieron una puerta de cristal y llegaron a un anfiteatro en donde otros instructores con sus respectivos pupilos se reunían.
–¡Padre! –Exclamo Ace sorprendido cuando reconoció la hercúlea figura de su padre junto con 4 saiyajins mas que no conocía, 3 instructores y el rector.

Zorn, un saiyajin, musculoso de piel morena clara y cabello negro corto, pese a que podía decirse era un hombre muy atractivo había en su mirada una gran frialdad así mismo una visible carencia de piedad. Detuvo su conversación con el rector al reconocer la voz de su primogénito, sin embargo sus ojos resplandecieron como lanzas de hielo al mirar a su hijo. Como si le hubiera molestado que Ace lo llamara “padre” en público.
–Ace –Fue su única palabra mientras volvía a entablar conversación con el rector. El cual parecía estar nervioso, pero solo asintió.
El rector Ropuer, en su juventud había sido un saiyajin notablemente alto, musculoso, muy apuesto, reconocido por su barba de perilla y aspecto tan regio y varonil que muchos aseguraban era el hermano mayor del Rey, sin embargo sus días dorados habían pasado. Ahora, aunque mantenía su altura, era un hombre gordo con espesa barba que le llegaba a la altura del pecho y cabellera teñida de canas con visible calvicie, cojeaba al caminar, por lo que se apoyaba en un largo bastón que le llegaba a la altura de su rostro, surcado de arrugas y una cicatriz en su frente en forma de Y. Un ataque a traición le había dejado lisiado y pese a su pie ortopédico jamás recupero sus días de gloria.
Sin embargo, al pertenecer a una familia importante no fue degradado tanto como se temía, fue asignado como el rector principal de las academias, y aunque irritado en un principio, supo apreciar sus contactos con las familias influyentes, y así hacer amistades y relaciones de su provecho. Por tal motivo, acabaron sus días de guerrero pero sus capacidades y contactos eran envidiables.
Hasta donde Ace sabía, su padre y el rector eran parientes lejanos, y dado esto, Ropuer vendría siendo su tío, pero no sabía si realmente había cercanía entre ambos saiyajins, pues ambos se miraban y hablaban entre ellos con cordialidad en sus palabras, y con miradas gélidas el uno al otro. Zorn se giró a los otros 4 saiyajins, guerreros posiblemente, pues su armadura de combate era distinta a la de Zorn. Estos asintieron a sus palabras y con los instructores que acompañaban al rector se perdieron de vista por otra de las entradas al anfiteatro.
–Ace –Dijo Zorn mirando a su primogénito –Ven conmigo, ese chico y el director al palco áureo. –No era una petición, era una orden. Ace giro la cabeza solo para ver a Raban a un par de pasos detrás de él.
–¿E-el palco áureo?-dijo el niño temblando. A espaldas de ellos, pues se había acercado descaradamente para escuchar, Zanah gruño. En su rostro la ira y la envidia dominaban.
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Re: Ecos del Pasado (Fic)

Mensaje por Ace el Vie Nov 24, 2017 3:53 pm

Joa el padre de Zanah, era el líder de las colonias en Ko35 y Nubi, era un saiyajin noble pero en escala del 1 al 10, en donde el 1 es la familia real y 10 era de Noble menor, su familia estaba en el 11, es decir eran a ojos de otros nobles conocidos como lo Nobles del polvo.
Desde su nacimiento, Zanah había tenido que competir con sus hermanas mayores que eran gemelas. No debía hablar, moverse o siquiera respirar sin permiso. Su única ocupación era estar ahí, de pie luciendo hermosa como una simple decoración en su casa. Algunas veces, sintió sobre su persona, miradas de burla y desprecio, pero tenía que hacer lo que le indicaban, o avergonzaría a su familia.
Cuando su madre le anuncio que habían decidido enviarla en la academia, Zanah solo asintió en presencia de sus padres, pero esa noche, lloro de alegría hasta casi el amanecer, se disculpó con sus padres diciéndoles que la idea de dejar su hogar en Ko35 la había mantenido despierta, pero en realidad ella estaba más que enferma de ese lugar. No se despidió de nadie. Y se sintió libre al dejar atrás a sus hermanas y familia.
Sin embargo, solo una cosa jamás pudo dejarla de lado. Las palabras de sus padres.
«Tú eres la mejor. Serás la primera en tu clase. Eres superior a los demás, pues la educación que te dimos hasta hora, era para que pusieras en primer lugar a nuestra familia.» Fue lo que le dijo su padre.
«Tú estás bien. Los otros están mal» Esas habían sido las palabras de su madre, y con la idea de que nadie le llegaría ni siquiera a los talones, Zanah llego a la academia 1 semana después.
No dijo nada cuando escogieron a los otros 4 niños, y se sintió orgullosa de ser la única niña del grupo. Cuando los vio por primera vez, sonrió con superioridad.
Raban era gordo con aire de estúpido y pese a ser de una familia muy prestigiosa podía manipularlo fácilmente, Hinoc parecía el típico matón bravucón sin cerebro, él también era fácil de manipular una vez le enseñara su lugar, Pepim parecía listo, pero de la clase de personas que no se meten en el camino de otras personas, con él debía ser cautelosa y por último Ace.
Había sido el primero al que noto por su llamativo color de cabello, además lucia muy fuerte y atlético aun para su edad, aunque Hinoc también. Estaba segura de que podía con Ace, pues parecía el clásico “bola de músculos sin cerebro”. No era problema. Había decidido que el primer día de la academia sobresaldría por encima de los demás y se ganaría sin problemas la simpatía de los instructores.
Dejaría que los demás la miraran con envidia, y después lentamente los volvería un grupo de perros pegados a sus faldas, pero no les mostraría interés alguno, solo serían sus sirvientes. Podian pelear entre ellos para que les hiciera caso, pero ella simplemente los haría a un lado en la primera oportunidad. Era pan comido.

O eso creía.
La primera prueba resulto ser un examen. La primera hoja era de cálculo, en relación a ataques de energía. La tomo por sorpresa, pero contesto con detalle las preguntas fáciles, con idea de dejar las más difíciles para el final; la segunda hoja del examen trataba de combate cuerpo a cuerpo, inesperado pero estaba segura de que lo hizo bien. La tercera hoja era de historia. Sobre la familia real y esto la puso en aprietos, era muy fácil confundir las fechas y los nombres le sonaban familiares pero no estaba segura de su orden de aparición. Jamás espero que el primer día les lanzaran una bomba como esa, era demasiado difícil. Pero la academia era para la elite. Si fallaba ¿Qué? ¿La regresarían a casa?
Jamás se había sentido tan frustrada, y levanto la vista sorprendida cuando Ace que estaba sentado a su lado, se puso de pie y entrego el examen al instructor.
Por un instante creyó que él “Greña naranja” había desertado y anunciaba que se retirara. Tenía ya una pulla sarcástica en labios cuando el instructor, un calvo pomposo llamado Pimen lo alabo por haber contestado todo correctamente.
–Bien hecho, Maese Ace. –Había dicho con una descarada sonrisa sorprendida y alegre en la cara. –No esperaba menos, del hijo del Guardián Real. Igual que sus padres, es usted, un prodigio.
–Prodigio –repitió Zanah en ese instante, con un amargo sabor en la boca.

Estaba molesta, sí. Pero no con Ace, en un principio ella misma no estaba preparada, pese a que le habían advertido que posiblemente le pondría una prueba así. Para Zanah, era fácil deducir que Ace había estado preparado, además era el hijo del Guardaespaldas personal del Rey. Su educación anterior a la academia, debió ser privilegiada. Esta falla, no se repetiría. Era un mero retraso.
–No me vencerán de nuevo. –se juró a sí misma.
Juramento que no pudo cumplir. La siguiente clase fue sobre el Ki, como podía manifestarlo en las palmas de su mano como una pequeña luz blanca. Después de casi una hora de concentrarse y meditar, Zanah, como esperaba fue la primera, en sus manos emergió una pequeña esfera de luz del tamaño de una uña. El instructor parecía a punto de felicitarla cuando desvió la mirada hacia atrás.
Zanah también giro la mirada. Ace tenía en la mano una esfera de luz, que era por mucho más grande que la que tenía Zanah. Esta era del tamaño de un huevo. E irritada vio como Pepim, que estaba sentado al lado de Ace, tenía una esfera de un tamaño similar. Sobre Raban y Hinoc; Raban no logro nada y Hinoc era apenas un pequeño gano de arena lo que emergió de su palma.
El hecho de que Zanah fue la primera en manifestar su Ki, quedo rápidamente olvidado. Pimen era solo halagos para Ace y Pepim y aunque le dijo a Zanah que lo había hecho bien, era obvio que estaba orgulloso por esos dos niños.
Zanah lloro esa noche como había hecho en su hogar en Ko35. Pero no lloro de alegría sino de coraje. Se sintió humillada e insultada.
«Tú eres la mejor. Serás la primera en tu clase.»
«Tú estás bien. Los otros están mal»
–Prodigio… –murmuro con odio esa noche. Y fue la primera en llamar a Ace con esa palabra, pero en modo a un insulto. Los niños de otras clases, no tardaron mucho en unirse a la burla, pero lo que más enfurecía a Zanah, era que Ace jamás se dignó a responder a sus provocaciones.
Y ahora de nuevo.

Ace, Raban, el rector y Zorn estaban avanzando hacia el palco donde solo la realeza podía sentarse. Donde muchos, aun entre los instructores, deseaban el honor de poder siquiera poner un pie. Donde se decía el Gran Freezer y su escolta solían presenciar en compañía del rey las festividades del solsticio. ¿Era justo? Ace acababa de superarla elevándose en el aire a base de su Ki. Zanah no dudaba de que Ace aprendería a volar muy pronto, pero el mencionar el palco que ella jamás podría pisar. Que fuera mejor que ella, en todas las lecciones que habían tenido hasta ahora, la cegó en ira.
Ace era de una familia más prestigiosa, más rica, mejor acomodada y peor, era mejor que ella en la academia.
«Tú eres la mejor.»
–Ace… –dijo en voz alta, dispuesta a decirle 4 frescas a el “Greña naranja”, ya tenía una pulla sarcástica en los labios cuando levanto la vista y noto unos ojos fríos y severos fijos en ella.
–¿Qué quieres? –Dijo Zorn mirándola fijamente, aunque su expresión era serena, sus ojos negros destellaban como el brillo que tenía la afilada hoja de un cuchillo. Zanah comprendió demasiado tarde de que había cometido un error.
El guardián real, dio un paso al frente, quedando de pie en forma intimidante ante la niña, que no evito encogerse de miedo ante él.
–Yo… –murmuro intimidada.
Zorn la miro con frialdad y después sonrió sesgadamente. Era la sonrisa que muchas mujeres –solteras o no– consideraban cautivadora.
–Tu eres la hija de… ¿Cuál era su nombre…? ¿Bobus? ¿Merda? ¿Ratu?...
–Soy la hija de Joa, señor. –Respondió Zanah con humildad bajando la cabeza. Zorn lo sabía bastante bien, conocía a todos los hijos nobles en la academia, pues era su deber saber quiénes eran los integrantes de alto rango. Lo que Zanah no sabía, era que Zorn estaba burlándose de su padre, al decir nombres falsos y al azar. Bobus-Bobo, Merda-Mierda, Ratu-Rata.
–Ah, ese noble del polvo… Si vino a lamer culos y a humillarse en la corte para que uno de sus vástagos entrara en la academia, supongo eres tú… –Dijo Zorn con una sonrisa falsamente humilde, sin embargo Ace que se había detenido vio el destello de hipocresía en los ojos de su padre. Así mismo creyó ver en el borde de los ojos de Zanah lo que parecían ser lágrimas contenidas. Las palabras de Zorn la habían ofendido, y por la mirada de su padre, era obvio que esta era su intención.
–Padre mío. –Dijo Ace acercándose –Ella es una de mis compañeras de clase.
–Entiendo… Bien si te preocupas tanto por mi muchacho, puedes venir con nosotros al palco. –tras sus palabras dio la espalda a la niña, para Zorn, la vida de esa infante valía menos que el polvo, pero tenía otra idea en mente al hacer esa invitación.
Zanah levanto la vista incrédula a Ace, pero este ya estaba avanzando al lado del rector y Raban. Gruño. Y comenzó a avanzar tras ellos.

El palco era de lejos la sección más elegante y hermosa del anfiteatro. No era difícil saber por qué lo llamaban el palco áureo. Filigrana color dorado y marfil decoraban toda la estancia, desde una mesa con una jarra que trajo uno de los vasallos, hasta una el piso que brillaba como si fuese un metal proveniente de un sol aún vivo.
El palco se dividía en tres gradas, y en lo alto, un trono de metal blanco como la nieve sobresalía con diferencia de los otros asientos que a pesar de ser elegantes, no eran ni la sombra de la belleza del trono. Zorn hizo una reverencia al trono vacío y se sentó en el único asiento a la derecha de tan majestuoso trono. El conocido trono del senescal.
Delante de ambos asientos, en las dos gradas siguientes había dos hileras de asientos color  gris opaco 7 en cada grada, 14 en total sin contar el trono del Rey y el Senescal. Ace y Raban se sentaron en el asiento que su padre le indico, el cual estaba en la segunda grada y advirtió que Zarah le dirigía una mirada fulminante cuando el rector los hizo sentarse en la tercera grada que era a próxima a la baranda. No pudo evitar sentir que los estaban categorizando. Pues hasta el rector tenía el ceño fruncido y la expresión fastidiada.
–Empezaremos en breve. –Dijo Zorn después de mirar como el anfiteatro se llenaba. Por una puerta lateral más vasallos entraron trayendo bandejas con diversas comidas, así mismo, los 4 saiyajins también entraron, uno le dijo algo a Zorn quien asintió con una sonrisa en los labios.
–Señor, Zorn ¿Va a ocurrir algo? –Dijo Zanah con voz suave. El saiyajin la miro por un instante y después tomando una copa con vino que le ofreció un vasallo, señalo al escenario.
–Se trata de una exhibición, de nuevo armamento y armaduras de combate.

–¿Exhibición? –murmuro sorprendido y un momento después el rector se puso de pie para hablar al anfiteatro ya lleno. Ace giro la mirada para ver a su padre, este bebía el vino en silencio, y giro la mirada hacia otro de los guerreros que lo acompañaban. Creyó oír un susurro que sonó a “sedados” ya no escucho nada más pues el rector usando un altavoz hablo con voz fuerte y clara.
–Estudiantes e instructores de la academia. –Dijo en tono teatral. Ace dirigió la mirada al escenario, 6 alienígenas salieron de alguna puerta lateral que no estaba a la vista, llevando dos de ellos grandes cajas y aparatos que dejaron en el escenario. –Se preguntaran, el motivo de reunión en el anfiteatro. Pues es un honor para mí, poder presentarles, las grandes mejoras en armamento, armaduras y naves de transporte para nuestro ejército.
Con las palabras del rector hubo una sonora ovación, así mismo varios aplausos. Ace vio como uno de los alienígenas en el escenario encendía un aparato y las 2 “cajas” proyectaban hacia el cielo una imagen holográfica de una figura masculina y otra femenina. Ambas usaban una prenda de ropa parecida al uniforme que regularmente usaban para práctica en el agua.
Era como un leotardo que tenía una pechera que se ajustaba al torso sin hombreras las cuales eran en secciones y hacían resaltar la musculatura del holograma masculino. En la figura femenina la armadura resaltaba más su género, y su elegante silueta. Ace escucho a Zanah soltar una exclamación complacida.
La “prenda” cambio esta vez el traje consistía desde la garganta y cubría por completo el cuerpo de ambas figuras con la excepción de la cabeza.
Después de otros 8 modelos de ropas distintos, vinieron una serie de armaduras, desde pecheras con solo una hombrera a armaduras de cuerpo completo, esto provoco más ovaciones. Siguieron un nuevo modelo de un Rastreador con un cristal de diversos colores, ya que los rastreadores estándar tenían un lente de color verde, los nuevos eran de lente ligeramente más alargado y venían en colores: azul, rojo, morado y cyan, con la novedad de que también servían para comunicarse incluso estando en planetas diferentes.

Ace disfruto esa hora que paso en el palco mirando las mejoras tanto de uniformes como de objetos diversos. Y estuvo de acuerdo con uno de los diálogos de su padre, cuando el proyector mostro un arma que disparaba diversos rayos de energía que se integraba a un guantelete para el uso de los soldados estándar.
–Soldados que ni siquiera pueden disparar Ki… Je, el Gran Freezer estará satisfecho, creo.
–Bueno, sus tropas son de razas alienígenas distintas a algunos les ha de costar disparar su Ki. –Pensó Ace mirando otra arma distinta y después la holoproyeccion cambio.
Nadie se esperaba que apareciera la imagen de una nave espacial. Hubo muchas ovaciones cuando las proyecciones mostraron junto con los comentarios del rector diversas naves espaciales, desde naves para un solo tripulante hasta naves de gran tamaño para mil pasajeros.
–Esa nave parece una casa. –Murmuro viendo una de las naves con mucha atención, hasta que noto que había varias personas en el escenario. Las proyecciones se detuvieron y comenzaron a quitar las cosas. –¿Ya termino? –pregunto confundido, y por los murmullos en las gradas y palcos, era obvio que la interrupción de las proyecciones había tomado a muchos por sorpresa.
–Ace –Dijo Zorn con un tono gélido en su voz. El niño pelirrojo sintió un escalofrió, giro la mirada y vio a su padre de pie junto con los 4 guerreros dirigirse a la puerta, el guardián real se detuvo por un instante y le dirigió a su hijo una mirada fría. –No apartes la mirada, o me daré cuenta.
–¿Apartar la mirada?
Zorn no contesto, sino uno de los 4 saiyajins que lo acompañaba.
–Es algo, que deben ver por ustedes mismos, joven Ace.  -Respondió con una voz suave y amable.
Su nombre era Betal  era joven, de estatura media y complexión atlética y musculada, con cabellera negra larga, que le caía hasta la mitad de los muslos, atada con una cinta a modo de cola de caballo, tenía piel morena clara y ojos negros. Su parecido con Zorn era tan marcado que muchos los confundían con hermanos, principalmente porque ambos tenían solo unos años de diferencia en edad, pero Zorn se apresuraba a negar que existía tal parentesco. Después de todo, Zorn era el fruto maduro de una familia noble, rica y digna, mientras que Betal era de una rama menor, noble pero de poca riqueza y poder.
Era también integrante de la guardia, y era el protegido por Zorn. Ace y él, tenían una buena relación, Betal siempre lo había tratado como a su hermano pequeño; y ocasionalmente era Betal quien le instruía en artes marciales en casa.
–Betal…
–Quédate aquí, Betal.
–Sí, señor.

Ace miro de nuevo al escenario, sintió un escalofrió que le recorrió la espalda. Y levanto la vista cuando el guerrero saiyajin le puso la mano en el hombro.
–No aparte la mirada, joven Ace. –Dijo con voz serena. Aunque la expresión en su rostro era de alguien que no le gusta lo que está por suceder.
Dirigió la mirada al escenario, y salieron 3 alienígenas, uno de ellos llevaba una cadena de la que tiro con fuerza, y casi tropezando dos alienígenas y un saiyajin aparecieron, con collares de esclavitud y grilletes en las manos y pies.
Aun desde esa distancia, Ace alcanzo a ver cardenales y golpes, en los 3 prisioneros, que avanzaban con un andar lastimero y adormecido. E incluso alcanzo a ver como uno de los condenados tenia los dedos de su mano, rotos.
–]Sedados… –recordó y se puso de pie, pero la mano de Betal de nuevo se posó en su hombro.
–Betal no me digas que… –dijo con voz temblorosa y antes de que el guerrero pudiera decir algo, se escuchó una ovación. Ace volvió a mirar al escenario. Su padre y los otros 3 saiyajins aparecieron.
Zorn levanto la mano y los holoproyectores mostraron su imagen amplificada, debía tener aluna especie de micrófono pues hablo suavemente pero su voz era amplificada por las bocinas del anfiteatro.

–Estudiantes de la Élite. –Dijo con voz firme, y al instante se hizo el silencio. Zorn tenía una apariencia intimidante y podía imponer su presencia sin ningún esfuerzo. Ace ya no podía apartar la mirada. Comenzó a temblar.
–¿Ace estas bien?
–¿Quiénes son esos hombres? –Pregunto mientras ignoraba a su padre hablar a la audiencia. –¿Por qué están encadenados y vapuleados?
–Son criminales. –Respondió el guerrero con voz clara –Mataron a varios soldados para intentar robar en las arcas del este del Rey Vegeta. Además… –se interrumpió cuando Zorn señalo al palco.
Ace siguió temblando, sospechaba lo que iba a ocurrir y simplemente sucedió.
Uno de los 3 guerreros que acompañaban a Zorn estiro la mano hacia el pecho de uno de los alienígenas encadenados, hubo un resplandor naranja y el tipejo cayó al suelo y ya no se levantó. Otro de los guerreros también estiro su mano hacia el otro alienígena, esta vez hubo un flash verde.
Ace comenzó a temblar con mucha más violencia. Su mirada se desenfoco y sintió el bilis ácido y picante subir por su garganta.
Zorn fue el último, ante el saiyajin criminal. Levanto la mano derecha, y cuando la dejo caer, una luz color carmesí en forma de V. Todo ocurrió en un instante, el cuerpo del criminal cayó al piso, y su cabeza separada de su cuerpo rodo casi un metro hacia adelante, con el rostro hacia el palco.

El corazón de Ace comenzó a latir con mucha violencia, el cuerpo del infante en cuestión de un parpadeo se cubrió con una capa de sudor. Sus manos así como sus pies descalzos temblaban. Sus ojos estaban fijos en la cabeza y como esos ojos muertos lo miraban fijamente.
Emitió una arcada violenta y desvió la mirada hacia delante de él. Vio sin reconocer a Raban parado en un rincón vomitando, no le pasaron inadvertidas las lágrimas que salían de los ojos del niño y como el rector estaba de pie a su lado, tratando de calmarlo. Desvió la mirada al ver a algo pasar a su lado y vio como Betal, se inclinaba y después levantaba en sus brazos musculosos a Zanah, que se había desmallado.
Temblando, oyó de nuevo a Raban vomitar y dirigió la mirada al escenario.
Su padre, Zorn estaba de pie, mirándolo fulminantemente, con una sonrisa en los labios. No supo cuánto tiempo se quedó quieto, temblando con el corazón latiendo descarriado y cubierto de sudor. Escucho sin oír a Betal y después al rector hablarle.
–¡Ace! ¿Ace me escuchas? ¡Ace!
–Es la conmoción…
–¡Ace!
–Padre… –Murmuro antes de quedarse quieto, hasta el punto de que parecía petrificado. Se cerraron sus ojos y ya no vio nada más.
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Ace
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